Raymond Leo Cardenal Burke

cardinal_burkeRaymond Leo Burke nació en Richland Center, Wisconsin, en el 30 de Junio de 1948, el más joven de seis hermanos. Comenzó su formación sacerdotal como un estudiante de secundaria en el Seminario de la Santa Cruz en La Crosse. Después de estudiar filosofía en la Universidad Católica de América y teología en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma, fue ordenado al santo sacerdocio por el Papa Pablo VI en la Basílica de San Pedro en el 29 de Junio de 1975.

Como sacerdote, el Padre Burke se desempeñó como Rector Asociado de la Catedral de San José el Obrero en La Crosse, y también enseñó religión en Aquinas High School. En 1980, regresó a Roma para estudios en Derecho Canónico, y obtuvo un doctorado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana en 1984. Posteriormente se desempeñó como Moderador de la Curia y Vicecanciller de la Diócesis de La Crosse. En 1989, fue nombrado Defensor del Vínculo en el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica en Roma.

El 10 de Diciembre de 1994, Monseñor Burke fue nombrado Obispo de La Crosse por San Juan Pablo II, quien lo consagró Obispo el 6 de Enero de 1995. Después de casi nueve años de servicio como Obispo de La Crosse, durante que fundó el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en La Crosse, Obispo Burke fue nombrado Arzobispo de Saint Louis, y fue instalado en el 26 de Enero de 2004. En el 27 de Junio del 2008, el Papa Emérito Benedicto XVI nombró al Arzobispo Burke Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica. Fue elevado al Colegio de Cardenales en el 20 de Noviembre de 2010.

Como fundador del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, el Cardenal Burke continúa sirviendo como Presidente del Consejo de Administración del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

La mayor pobreza y sufrimiento de nuestro tiempo es espiritual, la pérdida de el sentido de quienes somos como hijos de Dios y, por lo tanto, la pérdida de esperanza y dirección en nuestras vidas. Nuestra pobreza espiritual exige un remedio espiritual. La venida de el Hijo de Dios en el mundo es el remedio verdadero y perdurable de nuestra pobreza espiritual, de Dios Padre el acto de amor perfecto para nosotros como Sus hijos y hijas. La Madre de Dios, Nuestra Señora de Guadalupe, está constantemente dirigiendonos al misterio de la Encarnación que nos da esperanza inquebrantable y una buena dirección para nuestras vidas. El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe será un medio probado por el que la Madre de Dios nos puede llevar a su Hijo Encarnado para descubrir de nuevo nuestra dignidad como hijos y hijas de Dios en Él, para ser llenados de esperanza y para dar esperanza a nuestro mundo.                                                                    – Raymond Leo Cardenal Burke

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